Lo que podemos ver, podemos verlo porque ha sido iluminado. Nótense los tiempos verbales: «ha sido». Lo iluminado fue alcanzado por la luz, que se mueve a 300 mil kilómetros por segundo. No hay nada más rápido. Ya lo dijo Einstein. Tiempo verbal: pasado.
Todo lo que vemos es viejo, anterior, primitivo. Aunque haya pasado una fracción de instante, lo iluminado está ya en el pasado inalterable. Entonces, lo que no vemos, se mantiene en el presente y/o en el futuro, donde todo es una función de la posibilidad o la elección. Esto quiere decir que cuando estamos en el estado de superposición, lo que se superpone no son simplemente la lectura y la escritura, son también el presente y el futuro. El pasado se hace presente para que podamos hablar sobre él y la única forma de hacerlo es leerlo —dejar que entre en el filtro polarizador que somos— y hacerlo salir, escribirlo, nuevamente con la inevitable marca de nuestra autoría. Pero ya lo dijo Barthes: en ese mismo momento muere el autor y lo que dice se hace texto.