atelier de producción artesanal de dispositivos de lectura
atelier de producción artesanal de dispositivos de lectura
Cada día recorro 140 km para ir y volver del trabajo.
Algunas palabras de algunos libros me dejan llegar más lejos.
Mi escritura es para precisar distancias imposibles y ubicar destinos inalcanzables.
Quizás la paciencia es una línea en el mapa de la existencia por la que caminamos hasta perderla de vista.
Durante este verano estuve en la Feria de Productores Locales de Claromecó y vendí varios ejemplares de «La Boca Dividida».
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Me enamoré del papel misionero de 125g y su color y textura fueron geniales para experimentar.
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Toca volver al taller y seguir creando.
Hace tiempo que pienso en la posibilidad de crear una historieta que funcione al mismo tiempo como estrategia para la promoción de la lectura.
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Cuatro personajes bibliotecarios escolares que no leyeron los términos del contrato de una nueva tecnología y quedan atrapados para siempre.
Gonadotrofina es el nombre de una novela que estoy escribiendo en mi mente hace 25 años. Llegó el momento de que esas ideas se hagan pasado y tomen cuerpo.
Este libro es el resultado de una decisión que se materializó cuando el denso pulso de la vida venció la resistencia amordazada en la sorpresa, el placer y el espanto.
En esta localidad virtual acomodaré los recuerdos de mis aventuras en las bibliotecas antes de que el tiempo huracando de la cotidianeidad se los lleve.